miércoles, 11 de noviembre de 2009

CABECITA DE MADERA...


Cuando piensas con la cabeza
y escribes con el corazón,
es muy probable que tu subconsciente te traicione
plasmando en palabras escritas
lo que quizá no hubieses dicho parándote a pensar con la cabeza.
A mi me ha ocurrido y he de pedir perdón.
Perdón por no respirar hondo antes de escribir
por no conformarme con una respuesta que era clara y sincera;
Perdón por pagar mi mal momento con quien menos lo merecía.
Dicen que pedir perdón es de cobardes.
Yo no me siento así.
Al contrario, necesitaba hacerlo para sentirme fuerte y valiente
al menos lo suficiente para saber reconocer mis errores.

Y es que a veces,
mi cabeza se vuelve de madera
albergando en su interior serrin.
Suerte que tengo un amigo, de madera también,
que de vez en cuando me ayuda a limpiar la resina de mi mente
y a entender que las cosas no son siempre del color del cristal con el que uno las mira;
Si no que hay colores diversos para vivirla y entenderla.
No vale la pena enfurruñarse por cosas vanales (por mucho mundo que nos parezcan).
Sólo me arrepiento de haber descargado mi ira contra el menos indicado
pero nunca de habérselo transmitido palabra a palabra;
Porque entonces ahora no podría rectificar, ni mucho menos ser perdonada.

Y es que como ya he dicho, a veces,
mi cabeza se vuelve de madera…

Miren García.

19 comentarios:

Adolfo Payés dijo...

Que lindo tus versos.. es muy sentido cuando dices que mi cabeza se vuelve de madera.. Me gusta..

Un placer leerte..

Un abrazo
Saludos fraternos..

Monchito dijo...

Es lo malo de llevar siempre la cabeza puesta, que a veces nos descuidamos y nos traiciona...
De todos modos, cuando hay una amistad sincera, cuando hay cariño y buen rollito, hay veces que sobran las disculpas. Todos tenemos derecho a enfurruñarnos de vez en cuando y, es verdad que a veces soltamos las cosas sin pensar, pero que coño, somos como somos y es lo que hay. No hay que avergonzarse por ser humano y mucho menos cuando uno tiene la valentía de reconocer sus errores y pedir perdón (aunque no sea necesario).
Suerte la mía que conozco otras cabezas de madera como la mía...
Un besote de madera con chupetón de serrín...

Ñoco Le Bolo dijo...

• con la mirada atenta…

Si tu cabeza se vuelve de madera, que sea una noble madera, de esas que guarda el recuerdo de lo vivido, lo extraído de las profundidades y aireado al sol.
Nunca de serrín

• Un beso
____________________________
CR & LMA

Le Mosquito dijo...

Estoy convencido: pedir perdón no es cosa de cobardes. El cobarde suele aprovechar la dignidad de quien pide perdón, y por interpretar esta como sumisión.
Hay que ignorar al cobarde, pues nunca aprende.

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

¿Cabeza de madera?... ... ... ¿Y, de qué otro material se fabrican?


Saludos.

LAGUN dijo...

Espera Nerim, que voy a comprobar la mía: Toc Toc Toc...

Quien esté libre de culpa...

SILVIA dijo...

Ay, hermanita mía... a veces mi cabeza se convierte en una bolita de alcornoque... aunque es peor tener "cabeza de güito" como me dicen a mí un par de jumentas.
Errar es de humanos, lo difícil llega cuando hay que pedir perdón. Tú lo has hecho, y además, públicamente. Y eso, hermanita, es algo que te honra.
Eres una valiente, yo lo sé y tú también.
Tus amig@s, deben estar muy orgullosos de tí, te lo aseguro.
Yo lo estoy, que lo sepas.
Un besazo nocturno de pared a pared!!!

azul dijo...

Esto va p0or momentos y depende la situación a veces es uno todo corazón y otras una cabeza de madera....

Situaciones...

Un saludo grande,nos vemos

ROSA G.C. dijo...

Por sistema, hay que decir lo que uno siente pero evitando hacer daño...
Saludos
Rosa.-

Tom Zeta dijo...

Madera que acaba como serrín... Me han gustado estos versos.

la jardinera dijo...

Pedir perdón es un acto de valentía. Concederlo, de persona que ama.

Mua,

NERIM dijo...

Gracias Monchito, qué bueno poder contar con cabecitas de madera como la mía...

Adolfo; me encanta que te encante.
Siempre es bueno verte por aqui.

Ñoca, efectívamente, cuando mi cabeza se vuelve de madera, siempre hay sitio para los recuerdos; ésos no se convertirán nunca en serrín.
Besos cercanos!

NERIM dijo...

Le Mosquito y Muy señores: gracias por pasearos por mis palabras, espero que lo sigais haciendo.
No sé si hay otro material para las cabecitas como la mia, pero estoy deacuerdo en que pedir perdón no es de cobardes.
Gracias de nuevo.

Lagun; cuánto dices, en pocas palabras. Te echaba de menos por aquí!

NERIM dijo...

Azul, me encanta verte por aqui. Estoy deacuerdo contigo en que depende del momento...

Rosa; siempre hay que evitar hacer daño, pero a veces es inevitable...

Tom, cómo me gusta ver gente nueva!
Estuve en tu rincón y me encantó.
Espero seguir viéndote por aquí, me encanta que te guste lo que escribo.

Jardi!!. Por fin! Te vendes cara, eh?
Espero que no vuelvas a ausentarte y que sigas viniendo a regar mis palabras.

Un beso a tod@s!!

VERONICA LEONETTI dijo...

Uf! casi no he podido ni pensar del miedo que me ha dado el muñeco este de la foto.
Pero en fin, creo que lo mejor es a veces usar la cabeza y de vez en cuando el corazón para que este no se vuelva perezoso.

Daniel Os dijo...

A no desesperar que la cabeza de madera la tenemos todos y la sigo prefiriendo al corazón de hielo.
D.

María dijo...

MIREN,
Como todos te dicen por ahí arriba, jamás es uno cobarde por pedir perdón, al contrario. Sólo la gente inteligente, segura y valiente pide perdón. Los cobardes se escudan en mil disculpas para autojustificar sus errores, sin ser capaces de reconocerlos jamás, la culpa siempre es del otro.
Y si se te fue la olla un poquito, pues mira ¿A quien no? Quien te quiere, sabe que eres un cielo y esas cosas se perdonan siempre.

Muchos besos, cabecita guapa.

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

Pues, ya ves, por aquí que me he pasado de nuevo, pero nada de nuevo. Volveré.

Marina dijo...

Perdón, perdón, perdón, perdón, perdón y reperdón... hale, una cobardica más en la family... es que en mi estirpe somos mu así de mala gente y pedimos perdones y lo que haga falta..
Beso refea.